Sequías e incendios forestales, devastación y regeneración
- Especialistas evalúan riesgos, causas y estrategias para prevenir incendios y desastres
- Abordaron el tema desde su especialidad, proponiendo estrategias, alternativas y posibles soluciones


Número 278
El ciclo de conferencias El Estado Avatar: dominar el riesgo, proteger el futuro exploró el mundo de la prevención de desastres desde una mirada fresca y multidisciplinaria. Esta iniciativa reunió esfuerzos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con el propósito en común de compartir conocimientos útiles y aplicables para anticipar peligros y construir un entorno más seguro.
Más que un conjunto de charlas, fue un espacio donde distintas disciplinas se cruzaron para ofrecer herramientas prácticas y nuevas formas de entender cómo enfrentar los desafíos que plantean las devastaciones. La mesa, El Cometa de Sozin: sequías e incendios, devastación y regeneración, contó con la participación del doctor en ecología de población, Derik Castillo Guajardo de Unidad Lerma; el maestro en geografía Víctor Manuel Jiménez Escudero académico del Laboratorio de Análisis Geoespacial (UNAM) y el doctor en geografía José Ramón Oliva Aguilar (IPN), y fue moderado por la doctora en estudios de desarrollo, Naxhelli Ruiz Rivera (UNAM).
Abordaron temas en torno al peligro climático, cataclismos y factores sociales y medioambientales que intervienen en ellos. El doctor Castillo Guajardo mencionó que, en tiempo de sequía aumentan las cantidades de hojarasca suelta y la resina de los árboles, que poco después son materiales de fácil combustión y que, con un cigarro mal apagado, un flamazo agrícola no controlado o un rayo, pueden provocar un incendio.
También explicó que hay áreas sensibles al fuego como los bosques de niebla, de oyamel o las selvas altas; otros dependientes de las llamas los algunos bosques de pinos de corteza ancha y semillas que solo germinan cuando se han quemado.
Señaló la necesidad de impulsar una estrategia de manejo integral de deflagraciones que permita trabajar en forma directa sobre los ecosistemas. Esto incluye la creación de zonas de amortiguamiento, la plantación de especies perennes que funcionen como barreras naturales y la implementación de sistemas de detección temprana de puntos de calor.
Además, subrayó la importancia de fortalecer las políticas públicas, como los pagos por servicios ambientales, acompañados de la participación activa de brigadas integradas por comunidades locales.
Por su parte, el doctor Jiménez Escudero dijo que, las imágenes y los datos obtenidos a través de satélites proporcionan información valiosa; la reflectancia de la energía electromagnética que emite un abrasamiento o una pluma de ceniza aporta referencias que el satélite envía y localiza la ubicación de la catástrofe o la temperatura de la superficie de la tierra.
A su vez, es posible fortalecer los modelos de cuidado para alertar al colectivo sobre daños a la salud y apoyar a órganos como el Conapred en la atención de regiones vulnerables. Considera que la academia puede contribuir con conocimientos clave para anticipar y prevenir fenómenos devastadores.
Con relación al tema, el doctor Oliva Aguilar mostró que hay dos maneras de generar un siniestro: por condiciones naturales, derivado del incremento de sensación térmica y el provocado por las acciones humana, que es el más frecuente en 90 % de las ocasiones, cuando existe quema agrícola descontrolada, deforestación por cambio de uso de suelo, creados por vandalismo, manipulación forestal inadecuado y negligencia en actividades recreativas.
Tras la calcinación se debe ver al futuro, analizar las afectaciones y el ordenamiento territorial urbano o rural sostenible; restaurar y reproducir la flora nativa sin alterar el ecosistema y la reparación de infraestructura.
Indicó que, por el importante movimiento turístico en el país, estas áreas deben tener una gestión del territorio, una capacitación preventiva organizada con protocolos para los visitantes, restricciones a turistas, monitoreo, establecer redes de vigilancia y llevar un control de uso de residuos y fogatas.
Fotos: Alejandro Juárez